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Episodio de podcast

Marcelo Pino: vino, restaurant y lecciones de sociedad

Por Felipe Godoy
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Marcelo Pino pasó de vender cuchuflí en Pichilemu a levantar La Parrilla de Pino, con lecciones sobre socios, patentes y crecer bien desde región.

Marcelo Pino no llegó al emprendimiento gastronómico desde una sala de clases ni desde un plan de negocios perfecto. Partió de niño vendiendo helados y cuchuflí en las playas de Pichilemu, ayudando en la casa y aprendiendo, casi sin saberlo, lo más básico de cualquier empresa: comprar, vender, calcular margen y trabajar duro.

Con los años, ese niño busquilla se convirtió en dos veces Mejor Sommelier de Chile, se formó afuera, vivió el desafío de llegar a Canadá sin hablar inglés y construyó una voz propia en el mundo del vino. Hoy, como fundador de La Parrilla de Pino en Pichilemu, Marcelo Pino tiene una misión bien concreta: que la gente vuelva a tomar vino, pero sin corbata, sin miedo y sin tanta ceremonia.

En Con Todas Las De La Ley, Marcelo Pino conversó con Ernesto Aguilar y Felipe Godoy sobre gastronomía, región, socios, permisos y porrazos. Y si hay una idea que cruza toda su historia, es esta: emprender puede partir con intuición, pero para crecer hay que hacer las cosas bien desde el principio.

De la cocina al vino: construir oficio antes que marca

Antes de tener restaurant, Marcelo Pino pasó por cocina, servicio, estudios, viajes y competencias. Su historia muestra algo que a veces se olvida en el emprendimiento gastronómico: la marca personal no se sostiene sin oficio.

En su caso, el vino fue una forma de diferenciarse. No desde el lujo, sino desde la cercanía. Esa mirada también explica La Parrilla de Pino: un proyecto nacido en Pichilemu, con identidad local, que no intenta copiar modelos de Santiago, sino armar una experiencia propia.

Para cualquier emprendedor, esa etapa tiene una lectura legal importante: cuando el negocio empieza a tomar forma, también empiezan a existir activos que conviene ordenar. El nombre, la reputación, las recetas, la carta, el concepto, la comunidad y la presencia digital pueden transformarse en valor protegible mediante marca comercial, buenos contratos y una estructura societaria clara.

Cuando un quincho se transforma en restaurant

La Parrilla de Pino no nació como una gran cadena. Partió desde algo mucho más cotidiano: un quincho en su casa que terminó convirtiéndose en restaurante. Ese paso, que suena natural para muchos emprendedores, jurídicamente cambia todo.

Atender amigos no es lo mismo que operar un local abierto al público. Ahí aparecen la patente municipal, la patente de alcohol, los permisos sanitarios, las condiciones del inmueble, la relación con vecinos, proveedores, trabajadores y clientes.

Marcelo Pino fue claro con uno de los dolores más grandes para la gastronomía: la espera por una patente de alcohol.

"No va a pasar un año para que te pase una patente de alcohol. Un año. ¿Qué negocio aguanta cerrado un año?"

Desde Grupo Wolf lo vemos seguido: un emprendedor arrienda, invierte, remodela, contrata y recién después pregunta si puede operar. El orden correcto debiera ser al revés. Antes de poner plata fuerte, conviene revisar si el inmueble sirve para el giro, si la patente es viable, si el contrato permite ese uso y qué plazos reales maneja la municipalidad.

El riesgo de construir en terreno ajeno

Otro aprendizaje que aparece en la historia de Marcelo Pino es el costo de construir en un terreno que no es propio. En Chile, invertir en mejoras sobre un inmueble ajeno sin un buen contrato de arriendo, comodato o acuerdo de uso puede dejar al emprendedor en una posición muy débil.

Si el negocio funciona, todos quieren participar. Si el negocio no funciona, el que puso la plata suele quedar solo. Por eso, antes de levantar cocina, terraza, quincho o instalaciones, hay que dejar por escrito quién autoriza, quién paga, cuánto dura el uso y qué pasa con las mejoras al terminar la relación.

Asociarse con cuidado: la lección más cara

El momento más duro del capítulo llega con una sociedad que Marcelo Pino pensó que estaba cerrada, pero que terminó persiguiéndolo con una demanda millonaria.

"Yo me asocié con un personaje que pensé que era mi amigo. Cuando hay plata de por medio, compadre, uno pasa susto."

La frase resume una verdad incómoda: no basta con confiar. Una sociedad necesita reglas. Quién administra, quién firma, quién puede endeudar la empresa, cómo entra o sale un socio, qué pasa con los créditos, las garantías y las obligaciones pendientes.

En el caso de Marcelo Pino, el susto vino asociado a una demanda por 800 millones y a una pregunta clave: quién había firmado como aval. Este punto es esencial para cualquier emprendedor chileno. Salirse de una sociedad no siempre significa liberarse de todo. Si firmaste como aval, codeudor solidario o garante, puedes seguir expuesto aunque ya no participes del negocio.

Por eso, al salir de una SpA, SRL u otra estructura, no basta con modificar papeles internos. Hay que revisar bancos, proveedores, contratos, garantías personales y poderes vigentes.

Crecer solo también es una decisión empresarial

Después de esos porrazos, Marcelo Pino dice que hoy prefiere crecer solo, sin socios. No porque asociarse sea malo en sí mismo, sino porque entendió que un socio mal elegido puede costar más que crecer lento.

Esa es una decisión empresarial válida. A veces conviene buscar capital, experiencia o red comercial. Otras veces conviene mantener control, ordenar la casa y avanzar a un ritmo propio. Lo importante es no romantizar la sociedad: asociarse no es juntar entusiasmo, es diseñar una relación jurídica y económica que aguante los momentos difíciles.

Con Todas Las De La Ley deja una enseñanza práctica para quienes emprenden en gastronomía o en cualquier rubro desde región: el talento abre puertas, pero el orden legal evita que esas puertas se cierren de golpe.

Takeaways para emprendedores

  • Revisar permisos, patentes y uso del inmueble antes de invertir en obras o equipamiento.
  • Formalizar por escrito la relación con socios, arrendadores, proveedores y financistas.
  • Proteger la marca, el concepto comercial y los activos intangibles del negocio.
  • Verificar avales, garantías y deudas antes de entrar o salir de una sociedad.
  • Elegir socios con reglas claras, no solo por amistad o confianza.

Sobre Marcelo Pino

Marcelo Pino es dos veces Mejor Sommelier de Chile y fundador de La Parrilla de Pino en Pichilemu. Desde la gastronomía y el vino, ha construido un proyecto con identidad regional y una mirada cercana para que más personas vuelvan a disfrutar el vino.

Escucha este capítulo de Con Todas Las De La Ley en Spotify y YouTube. Y si estás emprendiendo, asociándote o regularizando tu negocio, en Grupo Wolf asesoramos a emprendedores para crecer con estructura y sin sorpresas legales.


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