La historia de Nicolás Pino: de karting a Hypercar y Fórmula E, financiando su camino a la F1 con inversionistas, marcas y estructura legal.
Nicolás Pino no llegó a Con Todas Las De La Ley como el típico invitado que viene a contar cómo levantó una empresa tecnológica. Llegó como piloto chileno de automovilismo, con 22 años, 14 años de carrera, pasos por Hypercar y Fórmula E, y un objetivo enorme: acercarse a la Fórmula 1 trabajando hoy con A14, la agencia de Fernando Alonso.
Pero justamente por eso su historia calza tan bien con el mundo emprendedor. Detrás de un piloto de alto rendimiento hay algo muy parecido a una empresa: presupuesto, inversionistas, marcas, contratos, estructura tributaria, riesgo, valorización y una fecha límite para demostrar resultados.
En este capítulo de Con Todas Las De La Ley, Ernesto Aguilar y Felipe Godoy conversaron con Nicolás Pino sobre cómo se financia una carrera deportiva desde Chile cuando el talento ya no basta, y por qué ordenar lo legal antes del éxito puede marcar la diferencia.
De un 18 de septiembre al automovilismo profesional
La historia de Nicolás Pino partió casi por casualidad. Un 18 de septiembre, con todo cerrado, su familia buscaba un deporte que le enseñara disciplina, perseverancia y carácter. El automovilismo apareció primero como una actividad de formación, no como un plan de vida.
Con el tiempo, los entrenamientos de fin de semana empezaron a transformarse en algo más serio. Luego vinieron las salidas del colegio, las competencias y una decisión familiar relevante: tratar la carrera de Nicolás Pino como un proyecto real.
Ese salto no fue solo deportivo. Implicó vivir afuera, competir contra pilotos con presupuestos mucho mayores y aprender rápido que en el alto rendimiento también hay estrategia financiera.
El accidente que confirmó la decisión
A los 13 años, mientras preparaba un mundial de karting, Nicolás Pino sufrió un accidente fuerte: fractura de clavícula, costillas y manos. Para muchos, ese habría sido el momento de parar. Para él, fue una confirmación de que quería seguir.
Lo importante, desde la mirada emprendedora, es que ahí aparece una pregunta que también enfrentan muchos fundadores: ¿esto es un hobby caro o un proyecto al que vale la pena dedicarle estructura, capital y tiempo?
Cuando la respuesta es la segunda, ya no basta con tener ganas. Hay que empezar a pensar en contratos, riesgos, seguros, compromisos con terceros y una planificación que permita sostener el camino.
Un piloto como una startup
Una de las ideas más potentes del episodio fue comparar a un piloto con una startup. En ambos casos existe una promesa de valor futura, una necesidad alta de financiamiento y un camino lleno de hitos.
Es como cualquier startup cuando le pones el precio a una startup.
En el caso de Nicolás Pino, financiar el sueño de la Fórmula 1 implica convencer inversionistas y marcas de que no están aportando solo por cariño al deporte. Están entrando a un proyecto con potencial de retorno, visibilidad y posicionamiento.
Qué recibe quien invierte
Aquí aparece una conversación legal clave. Si una persona o empresa pone dinero en la carrera de un deportista, hay que definir con precisión qué recibe a cambio. Puede ser exposición de marca, participación en ingresos futuros, derechos comerciales, activaciones, acceso a eventos o una combinación de varios elementos.
Eso no puede quedar en una conversación de buena fe. Debe estar en contratos de inversión, acuerdos de patrocinio o documentos equivalentes que establezcan plazos, obligaciones, métricas, causales de término y qué pasa si el proyecto no avanza como se esperaba.
Las marcas necesitan retorno, no es caridad.
Esa frase resume muy bien el cambio de mentalidad: una marca no financia solo una historia bonita. Necesita entender cómo se mide el retorno.
Ordenar la empresa antes de que llegue el éxito
Otro tema importante fue la necesidad de armar una estructura alrededor de la carrera. Cuando hablamos de un deportista con proyección internacional, no conviene mezclar todo en la persona natural.
Puede ser necesario constituir una SpA u otra sociedad, separar ingresos, ordenar gastos, firmar contratos desde la entidad correcta y proyectar la carga tributaria. También hay que cuidar la propiedad intelectual, la imagen personal, el uso del nombre, el material audiovisual y los derechos asociados a campañas o auspicios.
En simple: si el proyecto crece, el desorden se vuelve caro. Y si llegan inversionistas cuando todo está informal, la negociación se hace más lenta, más riesgosa y menos atractiva.
El valle de la muerte deportivo
Nicolás Pino también contó que hubo momentos en que se bajaron auspiciadores y tuvo que dejar de correr por meses. Ese es el equivalente deportivo al valle de la muerte de una startup: el proyecto tiene potencial, pero necesita caja para sobrevivir hasta el próximo hito.
Ahí la planificación legal y financiera no evita todos los golpes, pero sí ayuda a resistirlos mejor. Contratos claros, presupuestos realistas, escenarios de salida y compromisos bien definidos pueden hacer la diferencia entre pausar estratégicamente o quedar atrapado en deudas y promesas incumplidas.
Takeaways para emprendedores
- Definir si el proyecto es personal o empresarial antes de buscar capital.
- Formalizar aportes, patrocinios e inversiones mediante contratos claros.
- Separar ingresos, gastos y responsabilidades usando una estructura societaria adecuada.
- Proteger imagen, marca personal y derechos comerciales desde el inicio.
- Planificar impuestos, riesgos y escenarios difíciles antes de que llegue el éxito.
Sobre Nicolás Pino
Nicolás Pino es piloto chileno de automovilismo, tiene 22 años y suma 14 años de carrera. Ha competido en categorías como Hypercar y Fórmula E, y hoy trabaja con A14, la agencia de Fernando Alonso, en su camino hacia la Fórmula 1.
Si quieres escuchar la conversación completa de Con Todas Las De La Ley, encuéntrala en Spotify y YouTube. Y si estás construyendo un proyecto con inversionistas, socios o marcas, en Grupo Wolf asesoramos a emprendedores para ordenar lo legal antes de que el crecimiento los pille tarde.


